Me encanta conducir con las ventanas bajadas. Hay algo en ello que me hace sentir tan sexy y libre. No soy una persona muy automovilista, pero cuando me meto en uno para dar un paseo, mi mente va directamente a todas las cosas traviesas que quiero hacer. Mi cosa favorita es conducir en algún lugar nuevo o desconocido y luego aparcar en un ángulo donde nadie puede ver lo que está pasando dentro del coche. Luego subo la radio y empiezo a tocar algunas melodías mientras me dedo hasta que me corro duro. De esa manera nadie sabe lo que estamos haciendo detrás de esas puertas cerradas. Si



































